Joven de Tarrazú crea tesis pionera sobre 2 subtipos más frecuentes de carcinomas de glándula mamaria
Los logros de este joven se ven hoy reflejados en una tesis pionera en Costa Rica que aplica la microscopía electrónica y la inmunohistoquímica para estudiar los dos subtipos más frecuentes de carcinomas (tumores) de la glándula mamaria.
(CRHoy.com) Sergio Blanco Fallas se convierte en la séptima persona en obtener su título de licenciatura en uno de los campos de estudio más recientes de la Universidad de Costa Rica (UCR), que se enfoca en la investigación de tejidos y células humanas.
El oriundo de San Marcos de Tarrazú, se ha convertido oficialmente en el séptimo profesional costarricense en obtener una licenciatura en Histocitotecnología en el país. Su logro es admirable y el título con honores que ahora sostiene en sus manos es algo que pocos logran alcanzar en este campo de estudio.
El título que recibió recientemente es el resultado de quince años de dedicación y superación de diversos desafíos. Uno de los principales obstáculos que enfrentó fue el de superar sus miedos, como cuando tomó la valiente decisión de dejar su pueblo y aventurarse en la UCR, ubicada en San Pedro Montes de Oca, a la temprana edad de 17 años.
Aunque abandonar su hogar ya era difícil, enfrentaba un desafío aún mayor: estudiar una disciplina en un campo del conocimiento completamente nuevo en el país y ofrecida por una de las unidades académicas más jóvenes de la UCR, la Escuela de Tecnologías en Salud.
El desafío era evidente, pero su deseo de obtener formación era más fuerte. Así comenzó un camino en el campo de la histocitotecnología, donde rápidamente demostró una destacada habilidad para combinar conocimientos científicos con sensibilidad humana en un área única: la integración de las tecnologías utilizadas en la histología (estudio de los tejidos) y la citología (análisis de las células del cuerpo).
El propósito es proporcionar un procesamiento técnico de excelente calidad en cada muestra de tejido recibida, con el objetivo de contribuir a diagnósticos más precisos en una amplia gama de enfermedades, incluyendo el cáncer. Solo en el año 2020, el informe Globocan reportó que esta enfermedad cobró la vida de 6,028 personas en Costa Rica.
Indudablemente, el proceso de preparación no fue fácil. Sergio comenzó obteniendo su diplomado en Histocitotecnología en 2010. Luego, en 2015, la Escuela de Tecnologías en Salud introdujo el plan de estudios de licenciatura, al cual Sergio se unió. Sin embargo, para ese momento, él y sus compañeros ya estaban empleados a tiempo completo. De esta manera, surgió otro desafío: combinar el trabajo con los estudios.
"Fue agotador. Yo salía de trabajar a las tres de la tarde y a las cuatro entraba a clases en el Hospital San Juan de Dios o al Centro Nacional de Citologías en el Hospital México y hasta en el Hospital de Niños. Ya los últimos cursos sí eran más en la UCR, pero igual había que trasladarse. Al finalizar el día regresaba a casa, descansaba un poco y el otro día volvía a empezar otra vez. Pero, si hay algo aquí, es mucho amor de por medio", relató el nuevo licenciado.
En 2018, Sergio completó todos los cursos de su licenciatura, pero los desafíos aún no habían terminado. El requisito más importante para obtener su título de licenciatura, la tesis, se convirtió en un proceso que se prolongó durante cinco años adicionales.
¿Valió la pena? Absolutamente. Cada segundo invertido por Sergio y su colega Jeison Varela Solano en su investigación se refleja ahora en una tesis pionera en Costa Rica, que utiliza la microscopía electrónica y la inmunohistoquímica para estudiar los dos subtipos más comunes de carcinomas (tumores) en la glándula mamaria.
¿Quiénes se benefician más de este estudio? Sin duda, no solo Sergio, sino todos los costarricenses que, en última instancia, se encuentran en sus hogares esperando un diagnóstico y, sobre todo, esperando encontrar esperanza.
"Treinta años atrás, la labor de quien en ese momento era un técnico en histocitotecnología era muy artesanal y empírica. Ahora, ya empezamos a hablar de que hay un control de calidad, una trazabilidad de las muestras y, por consiguiente, mejores resultados de las biopsias, que es lo que la persona usuaria necesita para su diagnóstico. Con nuestra tesis, por primera vez en Costa Rica se trabajó con tejido de la glándula mamaria tumoral y utilizamos las técnicas diagnósticas para dar insumos e intentar brindarle a la patología del tumor, un nombre y un apellido específico", amplió Sergio.
El Dr. Warner Alpízar Alpízar, quien es investigador en el Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMic-UCR) y supervisor de la tesis, está de acuerdo. Según el Dr. Alpízar, el estudio empleó la microscopía electrónica para realizar un análisis más exhaustivo de las características morfológicas presentes en el cáncer. Esta metodología es algo que, sin duda, no es muy frecuente.
"El mayor aporte de ellos es el hecho de que se atrevieran a hacer algo riesgoso desde el punto de vista científico y plantear una hipótesis de algo que pocas veces se estudia. Yo no he visto un artículo en el que se haya utilizado la microscopía electrónica para generar hallazgos morfológicos que permitan clasificar más finamente los subtipos que ya histológicamente se conocen para cáncer de mama. Entonces, creo que por aquí va el aporte", mencionó el Dr. Alpízar.


