Hija regaló chaleco antibalas a empresario, en medio de amenazas de sus hermanos
“Teníamos que vivir constantemente con angustias”, narra mujer
(CRHoy.com) La hija del empresario Jorge Jiménez Berrocal le obsequió un chaleco antibalas a este último, en medio de las amenazas que este recibió -en apariencia- de sus hermanos, producto de un conflicto de tierras en San Carlos.
El regalo surgió después de que ella (quien solicitó no ser identificada) fue blanco de un atentado, un día que se encontraba en Tibás y que se topó con una armería (de la que no indicó el nombre).
La mujer narró el origen del gesto la mañana de este jueves durante su declaración ante el Tribunal Penal del II Circuito Judicial de San José, que sigue un juicio por el asesinato, en contra de los hermanos de la víctima. Otro hermano también fue investigado y acusado por el hecho, pero su caso se tramitará en una causa separada.
En su deposición, la hija del ofendido detalló que las amenazas contra su padre se prolongaron por al menos 15 años y que, por esa situación, ni ella ni sus hermanos pudieron tener una vida normal. Contó que constantemente se vieron obligados a cambiar de casas, carros e incluso a dejar el país por momentos.
"Teníamos que vivir constantemente con angustias, cambiar de rutinas", explicó.
"Fueron 15 años dolorosos, pero estos últimos 8 han sido tortuosos (en referencia a los años posteriores del homicidio, ocurrido el 31 de enero de 2015 en Tibás)", agregó.
Detalló que su hermano vivió en carne propia el amedrentamiento, luego de que uno de sus tíos lo enfrentara cuando comía en un restaurante, reclamándole que su padre (antes de su muerte) le tenía que pagar "o que se iba a desquitar con él". En parte fue por eso que el agraviado motivó a su hija a que saliera de San Carlos a estudiar, así como trabajar en Tibás y Heredia.
Abonó que la semana antes del crimen, su papá la buscó para tomar café. Relató que ese día notó "una vibra, algo especial" -que acabó calificando como "radiante"-. En ese momento, fue cuando Jiménez Berrocal le expuso que había sido nuevamente amenazado por sus hermanos; situación que la puso nerviosa, pero de la cual, la víctima no le ahondó.
El ofendido fue ajusticiado a sus 56 años de siete disparos en la cabeza, cuando conversaba por teléfono en las afueras de un estacionamiento en el que lo estaban esperando dos gatilleros en motocicleta.
