¿Fatiga, pérdida de memoria, o insomnio? El magnesio podría estar detrás
Vegetales verdes y semillas ayudan a obtener nutriente
(CRHoy.com) Si ha notado que últimamente sufre de pérdida de la memoria, insomnio o fatiga constantemente, el déficit de magnesio podría ser la causa.
Los médicos recuerdan que el magnesio es un nutriente que el cuerpo necesita para mantenerse sano, es importante para muchos procesos que realiza el cuerpo. Por ejemplo, regula la función de los músculos y el sistema nervioso, los niveles de azúcar en la sangre, y la presión sanguínea.
Además, este ayuda a formar proteína, masa ósea y ADN (el material genético presente en las células).
La cantidad de magnesio que el cuerpo necesita depende de la edad y el sexo. Como ejemplo, se recomienda que los bebés menores de 1 año cuenten con entre 30 y 80 miligramos.
Ya en etapas adultas, los hombres requieren de entre 400–420 mg, y las mujeres de entre 310 y 320.
El magnesio cumple 300 funciones, entre ellas, controlar el azúcar, relajar el sistema muscular y nervioso, proveer energía, evitar dolores de cabeza, producir hormonas, proveer el sueño, equilibrio y balance, así como producir hormonas, entre muchas otras.
Sumado a los síntomas anteriormente descritos, la deficiencia de este también podría causar estrés, calambres, estreñimiento, antojo por el azúcar, reflujo, problemas óseos y presión alta, entre otros.
"Y si a esa deficiencia de magnesio agregamos factores que propician que la persona pierda el que tiene en sus organismos como alto consumo de azúcar, alcohol, café, embarazo, uso de diuréticos, falta de ácido en el estómago, exposición a pesticidas, problemas cardíacos y otros, debemos pensar en que este es un problema muy importante que se debe abordar porque afecta a muchas personas", dijo la doctora, Xinia Bonilla, química y farmacéutica.
La especialista apuntó que el magnesio se encuentra en los vegetales verdes y en las semillas, pero hay deficiencia debido a tres factores:
"Los monocultivos que alteran la mineralización de los suelos; el uso de las aguas tratadas y no como antes de la extrema contaminación, cuando bajaban de la montaña y a su paso recogían minerales que llegaban a los cultivos y eran asimilados; y finalmente, el cambio de hábitos alimenticios, que ha hecho que disminuya el consumo de vegetales y aumente el de productos ultra procesados y dietas altas en grasas saturadas", detalló.
