Exgerente: Administrador estaba “bastante nervioso” tras crimen de María Luisa Cedeño
Que tuviera galletas para perro y que insistiera en poder retirarse durante diligencia de OIJ despertaron dudas entre el personal
(CRHoy.com) La exgerente de Operaciones de La Mansión Inn, Daniela Ceciliano, señaló que el administrador Luis Carlos Miranda lucía "bastante nervioso" después del crimen de María Luisa Cedeño.
Durante el interrogatorio de la fiscal Grettel Rosales y el representante de la familia de la víctima, Alfonso Ruiz; la exempleada se refirió a especulaciones y comentarios surgidos entre el personal del alojamiento turísticos.
"Por supuesto todo eran especulaciones. Se comentaba que Teo había andado en los pasillos, que estuvo en esas horas cerca de la habitación. Que se sentía a Luis Carlos bastante nervioso. Pero nadie entendía ni sabía con exactitud qué estaba pasando, pero por supuesto sí había comentarios", explicó la mañana de este miércoles en su declaración.
Cuando se le pidió ampliar sobre el comportamiento de Miranda, la testigo recordó que el administrador le ofreció unas galletas de perro para -después de hallado el cuerpo- alimentar a la mascota de la ofendida, Mafalda, aun cuando él no tenía canes.
También reveló que el administrador insistía en preguntar si podía retirarse, mientras personal del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) acababa con unas diligencias posteriores a un allanamiento en el alojamiento turístico.
"Era extraño porque todos estábamos para colaborar", enfatizó.
Sin embargo, ante preguntas del defensor de Miranda, Érick Gatgens, la deponente resaltó que todos los presentes el día del crimen estaban nerviosos y caminaban de un lado al otro. Abonó que el administrador permaneció en el hotel cinco o seis días después del homicidio.
Otros comportamientos que le parecieron "sospechosos", según precisó, fue el reporte que recibió del guarda del hotel, Christofer Castro, sobre la presencia del bailarín Teodoro Herrera en los pasillos cercanos a la habitación tres (en la que se dio el suceso) en las horas en las que se cree ocurrió el asesinato; así como el hecho de que su exjefe Harry Bodaan le insistiera en llevar a la Policía Judicial al cuarto de Herrera, después de hallado el cadáver de la ofendida.
"Recuerdo ciertas cosas que me parecían muy raras. Todavía no entiendo cómo hay tanta maldad para que una persona haga cosas como esas", comentó.
A Miranda, Herrera y Bodaan, la Fiscalía de Quepos y Parrita les achaca el crimen de Cedeño. Al segundo se le atribuye a su vez una violación, por la que se señala como cómplices a los otros sujetos.
Extraña vigilancia
Daniela Ceciliano también hizo referencia a que, durante una revisión del sistema de cerraduras electrónicas, logró comprobar que hubo un acceso a la habitación 18, en el que no había huéspedes registrados. El ingreso lo hizo el guarda Christofer Castro.
Cuando le preguntó al botones por qué había generado esa llave, este le explicó que su objetivo era vigilar a Teodoro Herrera desde el balcón. Ambos tenían una competencia por ganarse la confianza de Harry Bodaan, como lo han apuntado múltiples testigos bajo la fe del juramento.
La exgerente destacó que los problemas con el sistema de acceso electrónico a los cuartos de La Mansión Inn eran bastante frecuentes. Abonó que por ese motivo se tuvieron que colocar teléfonos en los pasillos, de manera que los clientes pudieran llamar a la recepción para solicitar que se les llevara una nueva y que no tuvieran que desplazarse hasta la entrada del alojamiento.
Estos fallos se suman a otros previamente abordados, como los de cámaras o cortes de luz (y de la puesta en funcionamiento automática de la planta de energía).
Prenda en terraza
La testigo Daniela Ceciliano además puntualizó que un empleado de mantenimiento, identificado únicamente como Lester, fue el encargado de limpiar la habitación tres después del asesinato de María Luisa Cedeño.
Cuando se le preguntó si el trabajador había encontrado algún objeto que no perteneciera al hotel, esta respondió que no. Sin embargo, luego detalló que otra persona, Diego Chaves, encontró días después una parte del vestido de baño de la víctima, caída desde el balcón de la terraza del cuarto tres.
Agregó que el empleado -quien falleció semanas antes del juicio en un accidente de tránsito- observó la prenda mientras pasaba por un pasillo que no era de acceso al público y que llevaba al apartamento de Harry Bodaan.
Esos trayectos -del inmueble a la recepción- tenían gradas que eran subidas y bajadas por el empresario, de quien destacó que caminaba con normalidad, aunque resaltó que en ocasiones Teodoro Herrera le asistía. Lo anterior con motivo de las operaciones que había sufrido en sus rodillas.
