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Estafadores pagan hasta ¢100 mil a reclutas para alquilar cuentas bancarias a su banda

En el último mes se decomisó ¢20 millones a sujetos que retiran dinero en cajeros robado en estafas

Por Carlos Castro | 31 de Dic. 2022 | 9:18 am

(CRHoy.com) Las bandas dedicadas generar ganancias ilícitas mediante estafas, buscan la forma de mover ese dinero mediante terceros para evitar ser descubiertos, por lo que no utilizan cuentas bancarias para hacer los depósitos de lo que se roban.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) conoce de grupos que recluta personas ajenas a hechos delictivos para alquilarles sus cuentas bancarias, con tal de tener un destino lícito a donde mandar las sumas que sustraen con sus negocios.

Gustavo Madrigal, agente de la sección de Fraudes, dedicado específicamente a la investigación de delitos bancarios, explicó que en los casos que han manejado, pudieron encontrar que los delincuentes pagan hasta ¢100 mil a personas para que abran una cuenta corriente.

Para ejecutar esas operaciones se ocupan tres figuras, reclutador, recluta y frenteador. El primero es la persona que pertenece al grupo criminal que se encarga de buscar personas que se presten para alquilar su cuenta de banco y el recluta es la persona que accede a dar esa cuenta destino para que se deposite el dinero robado.

Mientras que después de las acciones de estos, aparece el frenteador, quien es el encargado de realizar los retiros de dinero provenientes de estafas informáticas en cajeros automáticos, utilizando en apariencia tarjetas compradas a terceros.

Usualmente esa recluta no tiene ningún vínculo previo con la banda, precisamente para que la policía no tenga sospechas desde un inicio de la relación de la cuenta con un futuro hecho delictivo, al igual que los bancos que hacen la apertura, pues al no tener ningún antecedente sospechoso dan el aval.

"Dependiendo del banco hay algunos a los que les pagan ¢25 mil, ¢50 mil, ¢75 mil o hasta ¢100 mil por abrir una cuenta bancaria", dijo Madrigal.

Según el agente, en esa operación el reclutador se gana un 30% de ese dinero, por su función de buscar personas en la calle para apoyar el negocio.

"Ellos le dicen a estas personas cuáles correos electrónicos y teléfonos poner en la cuenta para posteriormente hacer transacciones SINPE sin ningún problema, y les dan ¢2 mil desde el inicio para que puedan abrirla en el banco", añadió.

Para cumplir su cometido se dan a la tarea de hacer sondeos por todo el país y tratan de buscar personas vulnerables, que sean fáciles de convencer, o bien que tengan una necesidad económica y saben que no se van a negar a recibir el dinero.

"Si yo soy de una zona urbano-marginal o un indigente y una persona me ofrece 25 mil por una tarjeta o si tengo que pagar la luz de mi casa y me dan ¢50 mil yo se la vendo", dijo Madrigal en referencia a los reclutas.

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Después buscan al OIJ

Debido a que las personas que prestan cuentas destino no son criminales, posteriormente cuando quieren ingresar al sistema bancario por un tema personal, las entidades ya las tienen marcadas y no las dejan acceder a nuevos productos.

Hasta han llegado a las oficinas del OIJ para pedir un documento que haga constar que ellos no son parte de la investigación o miembros de una banda con el fin de poder tener nuevamente el aval de una entidad financiera nacional, algo que la policía declina a sabiendas de lo que hicieron.

 

Pero también conocen de casos de "presta cuentas" que quieren seguir en el negocio al ver la retribución económica de la que tienen beneficio que llegan fingiendo no querer meterse más con los delincuentes.

"Parte de la estrategia es que si les bloquean la cuenta en una entidad bancaria, ellos mandan un reporte a los demás bancos para evitar que se abra en otro lado, cuando se tiene seguridad plena que recibe dinero fraudulento. Ellos mismos después buscan al OIJ para que les den un documento que indique que ellos no están vinculados con la organización para poder abrir otra cuenta, alegando que se les perdió la tarjeta u otro timo para buscar engañar pero nosotros sabemos que vendieron las cuentas", confirmó el investigador.

 

Sacaron hasta ¢20 millones de cajeros

El especialista en estos casos reveló que en el último mes han decomisado hasta ¢20 millones a personas, conocidas como frenteadores, que llegan a cajeros automáticos a retirar dinero de las cuentas receptoras alquiladas.

"Cuando esos sujetos son vistos por los bancos sacando y metiendo tarjetas (en cajeros automáticos), nos llaman a nosotros y coordinamos con Fuerza Pública y se detienen. En el último mes, podemos llevar decomisados ¢20 millones a estas personas. A veces llegamos y a veces no, dependiendo de donde esté el cajero", explicó.

En otros momentos, cuando buscan a estos sujetos y no llegan a tiempo para detenerlos, han encontrado tarjetas tiradas con los pines de acceso apuntados, en la mayoría de casos en San José.

Estos grupos actúan muy rápido, al punto que cuando se logra hacer el movimiento, ya los frenteadores están frente a un cajero para retirar la plata.

 

"La organización criminal está tan bien estructurada que en el momento que está el privado de libertad llamando a la persona para estafarla, ya una persona en el cajero esperando para sacar el dinero. La gente piensa que porque se da cuenta rápido de la estafa solo llama al banco para bloquear la cuenta, pero ya la plata ha salido", indicó Madrigal.

Lo peor del caso es que hay víctimas o empresas que han caído hasta tres veces en el mismo timo, generalmente en el del falso comprobante, el cual consiste en que el estafador se hace pasar por un comprador y finge haber hecho un traslado de fondos, para lo cual crea un comprobante ficticio haciendo creer al ofendido que ya tiene el dinero.

El agente aseguró que estas investigaciones pueden durar hasta dos años y medio en culminar debido a la complejidad de las mismas y la gran cantidad de personas que incursionan durante el avance de los actos criminales.

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