Doña Lizeth pasó de vender en tiendas y cocinar en sodas a convertirse en profesora de escuela, colegio y universidad
Obtuvo su título de bachillerato a sus 38 años y siguió estudiando para convertirse en profesional

Como trabajadora en tiendas, cocinera en sodas y miscelánea en casas, así logró doña Lizeth convertirse en profesora de escuela, colegio y universidad. A sus 38 años, doña Lizeth transformó su vida, ya que a esa edad logró culminar sus estudios y sacar el bachillerato en educación media.
Hoy, esta vecina de Puntarenas es una profesora muy querida y admirada por sus estudiantes.
Según contó la maestra a crhoy.com, ella fue criada en una familia disfuncional, por lo que desde joven se enfrentó a dificultades, pero eso no la hizo rendirse.
Tuve una adolescencia un poco difícil, con una familia disfuncional, entonces ya después al quedar sola con mi mamá había que trabajar. Yo vivía en Puntarenas, pero nosotros emigramos hacia San José, buscando un poco más lo que era la parte del trabajo para poder sobrevivir.
Allá en San José seguí trabajando desde los 17 años. Empecé a trabajar en tiendas, entonces no tuve esa oportunidad de poder estudiar porque no se podía económicamente, antes no existían las becas ni esas ayudas que dan hoy, contó Scott.
Tras emigrar a otra provincia, tuvo que trabajar por muchos años en distintas zonas del país, no obstante, su sueño de obtener su bachillerato siempre se mantuvo intacto y luchó hasta conseguirlo.
Trabajé 14 años en varias zonas del país, y ya después de esos años me metí a estudiar en el Coned (Colegio Nacional de Educación a Distancia), yo me fui de nuevo a Puntarenas, a Esparza y ahí empecé a estudiar para sacar mi bachillerato y tomé esa oportunidad, porque era en las noches. Yo del colegio solo tenía ganado el octavo año, entonces tenía que terminar el colegio.
Saqué el bachillerato en el 2010, a mis 38 años y en el Coned me dieron un premio de excelencia académica, contó.
Este logro la llevó hacia nuevas oportunidades, incluyendo una beca del 100% para estudiar producción industrial en la Universidad Técnica Nacional (UTN).
Scott llevó los primeros cursos, pero su amor por la educación la llevó a desertar en esa carrera (producción industrial) y buscar nuevos horizontes y oportunidades para convertirse en esa maestra que tanto había soñado.
Resulta que comencé a estudiar y llevaba como tres cuatrimestres y yo me puse a analizar que yo siempre quise estudiar educación, entonces yo decidí salirme porque yo quería estudiar educación en el área de Español, pero tenía una limitación que era la parte económica para pagar la carrera y ya en eso tenía un hijo y la situación se complicaba más, pero yo dije, bueno, voy a intentarlo, contó.
Sin dinero, pero con mucha ilusión, así llegó a matricular la carrera en la Universidad de San José. Sus trabajos momentáneos, sodas y limpiando casas le ayudaron a pagar sus estudios.
"Empecé a trabajar en una soda a medio tiempo, de lunes a viernes y limpiaba casas entre semana y así fue como pude ir pagando la universidad.
Cuando entregué mi proyecto final en bachillerato fue una alegría. Recuerdo que yo me fui caminando de la universidad hasta el Roble e iba llorando sola porque iba pensando en todo lo que tuve que hacer para sacar la carrera y que aún me faltaba mucho, pero por lo menos ya tenía lo básico. Yo daba tutorías en mi casa porque a la mitad de la carrera ya podía dar tutorías y así también me fui pagando la universidad", expuso la ahora docente.
Un camino de perseverancia
Una parte del sueño de doña Lizeth ya se había cumplido, pero ahí no quedaba todo. La maestra salió con toda la actitud a buscar trabajo en el MEP y encontrar la oportunidad para seguir estudiando y sacar la licenciatura.
Para pagar la licenciatura tampoco tenía plata, entonces apenas tuve mi título de bachillerato en educación me fui a buscar trabajo en los colegios, no esperé a que el MEP me llamara, yo fui a buscar las oportunidades y preparé mi currículum y lo empecé a entregar a las secretarias por si salía una oportunidad y así logré entrar en el 2017 como profesora", expuso la maestra, quien además cuenta que tenía que agarrar tres buses para ir a estudiar su licenciatura a Grecia.
"La necesidad me fue abriendo oportunidades también, recuerdo que para poder pagar la licenciatura ocupaba más plata y en eso me llamó la Universidad Castro Carazo para impartir clases, y desde el 2019 doy lecciones para el primer y segundo ciclo, agregó.
La historia de doña Lizeth es inspiración para todos aquellos que, en su camino hacia sus sueños, enfrentan adversidades. Su vida nos enseña que, aunque los obstáculos parezcan insuperables, la perseverancia y la determinación son las claves para seguir adelante.
"Los sueños si se cumplen, la diferencia es que algunos luchamos para que se cumplan y nos saltamos los obstáculos o los enfrentamos, pero ahí vamos a pesar de sentirnos desanimados. Las dificultades nos impulsan y hay que tener convicción para lograr las cosas.
Nosotros no elegimos donde nacemos, pero podemos cambiar nuestro destino y mejorar nuestras circunstancias de vida, lo digo porque sé todo lo que he atravesado, vengo de una familia complicada y aun así decidí buscar un mejor camino para mí y la familia que tengo ahorita", finalizó la docente.










