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“Dios quería que tuviera este momento”: Periodista narra cómo fue que vio al papa en su faceta más frágil

Tuvo la posibilidad de ver a Francisco mientras los alistaban para una actividad

Por Greivin Granados | 21 de Abr. 2025 | 9:47 am

La periodista Jéssica Quesada Palacios formó parte del grupo de 6 comunicadores costarricenses encargados de cubrir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), celebrada en la Ciudad de Panamá, en enero de 2019.

En ese entonces, Quesada trabajaba para CR Hoy y fue seleccionada para cubrir el evento más relevante en América Central durante los últimos seis años.

Tener al sumo pontífice cerca, convivir con jóvenes de todo el mundo y observar cómo el equipo de seguridad lo preparaba para cada acto conformaron una de las experiencias más significativas de su carrera.

Quesada evocó lo vivido por quienes compartieron momentos con san Juan Pablo II y solían decir que transmitía una paz profunda capaz de transformar el ambiente.

La comunicadora oriunda de Jicaral relató su paso por la JMJ como una vivencia marcada por una intensa alegría, en la que "el sol irradiaba una alegría".

Resaltó el carisma contagioso de Francisco, cuya presencia iluminó a miles de jóvenes congregados en Panamá.

"Recuerdo especialmente que el día que él llegó a Panamá y que fue el primer día que pudimos verlo y estar con él, bueno, y estar en la cobertura, fue el 23 de enero, era mi cumpleaños.

"Entonces, yo lo recuerdo también con mucho cariño. Lo atesoro muchísimo porque jamás me imaginé que iba a tener un cumpleaños al lado de alguien que podía darme tanta alegría solamente con atravesar en el Papamóvil que le habían alistado en ese momento", indicó.

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Preparación

Durante la entrada del pontífice a una capilla, Quesada observó en Francisco a un adulto mayor, carismático, de andar lento por sus dolencias, envuelto en un silencio profundo.

Revive ese instante como uno de gran conmoción. Al llegar al altar, el equipo papal le ayudó a retirarse parte de la vestimenta. Antes de iniciar la eucaristía, le quitaron por un momento el chaleco antibalas blanco, ajustado a su cintura.

Presenció a un hombre mayor, alegre y frágil, visiblemente agotado.

"Mientras estaba ahí, tomó un poco de agua, conversó un momento así como a forma muy general, no podía escuchar desde donde yo estaba, pero sí escuchaba las risas de la gente: las sonrisas en buen sentido.

"Entonces, ese en ese momento para mí no solamente era el papa, era entender que era alguien tan frágil como todos nosotros, pero con una condición de salud distinta por su pierna, por su pulmón, por su adultez, y sometido a este calor", indicó.

Describió una figura vulnerable, pero con un brillo interior evidente. Poco después, lo vio prepararse nuevamente para oficiar la misa.

"Esta ha sido una de las coberturas en el plan periodístico más importantes para mí, pero sobre todo una de las más conmovedoras porque no solamente era poder estar allá, era mi cumpleaños y era poder entender que Dios quería que yo pudiera estar en ese oficio de esa liturgia sin que mediara mi gafete, sin que fuera mi día", indicó Quesada.

Cobertura oficial

En una de las jornadas designadas a cobertura oficial, Quesada decidió caminar por el Casco Antiguo sin contar con acreditación específica para los actos oficiales, aunque sí portaba su gafete general.

Las rigurosas medidas de seguridad no le impidieron llegar hasta donde se encontraban los periodistas con acceso autorizado a la actividad programada entre el Papa Francisco y los obispos de la región.

"Recuerdo que cuando llegué estaban los compañeros colegas de la Curia Metropolitana y me pregunta uno de ellos, ¿qué hace ahí? Le digo, ‘Vea, no sé, sencillamente yo vine a caminar y me permitieron llegar hasta acá.‘ Y él me dijo, ‘¡Quédese aquí, no diga nada!' Probablemente, Dios quería que usted tuviera este momento."

"Yo me subí al autobús, después sin previsión nadie se dio cuenta de que, yo andaba ahí, yo terminé moviéndome en los anillos de seguridad que correspondían a ese día hasta que llegué a la capilla de San Francisco de Asís. Que es muy significativa porque es valioso recordar que el Papa Francisco elige su nombre, muy además de su afinidad jesuita, también lo hace el nombre de Francisco", dijo Quesada.

Dentro de la capilla, subió al coro por unas gradas. Desde allí, con los obispos ya instalados, presenció la llegada del pontífice.

Aunque la cobertura de prensa tenía accesos limitados —solo dos o tres por jornada—, eso no impidió su asistencia al Centro de Convenciones de Atlapa. Allí abordó el transporte oficial y se integró a la que considera su mayor aventura profesional.

Quesada lamentó la muerte del sucesor de Pedro y expresó su profundo impacto al presenciar la bendición impartida durante el Domingo de Resurrección.

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