Cancillería tica muda ante crisis política electoral en Guatemala
Este miércoles tampoco hubo mención por parte del Ejecutivo en su habitual conferencia de prensa, en la que participó jerarca
(CRHoy.com) El gobierno de Costa Rica permanece en silencio ante la crisis política -electoral que atraviesa uno de sus vecinos en el istmo centroamericano: Guatemala.
A pesar de que en las últimas horas el conflicto en esa nación ha recrudecido y se han presentado protestas, Costa Rica permanece impávido y sin reaccionar.
Las autoridades políticas ni por asomo se refirieron al conflicto en ese país vecino. Sus intervenciones en materia de política exterior solo se limitaron al segundo viaje, en menos de 4 meses, que una comitiva de gobierno hará por Bélgica y Letonia, esta última nación de donde es natal la primera dama, Signe Zeicate.
En el portal de Internet de la Casa Amarilla no había, hasta la hora de esta publicación, ningún pronunciamiento de Costa Rica por lo que acontece en Guatemala. Este jueves este medio consultó a la Cancillería la posición frente a este conflicto, sin embargo, no se obtuvo respuesta.
¿Qué ocurre en Guatemala?
Este jueves el descontento aumentó entre los guatemaltecos por la intervención de la justicia contra uno de los dos candidatos del balotaje presidencial, el socialdemócrata Bernardo Arévalo, que mantienen en suspenso la segunda vuelta de los comicios prevista para el 20 de agosto.
Un juzgado inhabilitó el miércoles el partido de Arévalo, el Semilla, lo que en la práctica impedía al candidato que dispute el balotaje ante la ex primera dama Sandra Torres, también socialdemócrata. Pero poco después ambos fueron oficializados para la segunda vuelta por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), generando más incertidumbre.
La decisión judicial desató manifestaciones en Guatemala y críticas de Estados Unidos, a las que se sumaron este jueves advertencias de la cúpula empresarial guatemalteca y de la Unión Europea (UE).
"Es imperativo respetar la decisión de la máxima entidad electoral y la voluntad de los guatemaltecos expresada en las urnas" el 25 de junio, en la primera vuelta presidencial, declaró el Comité Coordinador de Asociaciones Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) en un comunicado. La UE criticó al fiscal Rafael Curruchiche, quien pidió a la justicia la inhabilitación de Semilla, afirmando que "en pleno proceso electoral amenaza a uno de los cimientos básicos de la democracia, el respeto de la voluntad popular expresada en las urnas". El bloque europeo exhortó en un comunicado al "cese de la judicialización de las elecciones con maniobras que tienen un dudoso encaje legal en el ordenamiento jurídico guatemalteco y a que los poderes públicos garanticen el libre ejercicio del voto, sin cortapisas de ningún tipo".
Semilla presentó ante la Corte de Constitucionalidad un recurso de amparo contra la decisión del juez Fredy Orellana. El partido considera que el magistrado infringió la ley guatelmalteca, que establece que "no podrá suspenderse un partido después de la convocatoria a una elección y hasta que esta se haya celebrado". "Lo que están intentando hacer es inventarse un caso, como bien lo denunciamos en su momento, para intentar traerse abajo el partido o la candidatura de Bernardo Arévalo", dijo a la AFP el diputado de Semilla Samuel.
Expertos, activistas y el propio Arévalo venían advirtiendo desde antes de los comicios que el sistema democrático navegaba por aguas turbulentas en Guatemala, por el control político sobre el poder judicial, procesos a periodistas, exclusión de candidatos presidenciales y persecución a fiscales que combatieron la corrupción.
Guatemala es uno de los países más desiguales de América Latina, según el Banco Mundial, con 10,3 millones de sus 17,6 millones de habitantes bajo la línea de pobreza y uno de cada dos niños con desnutrición crónica, según la ONU.
