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La imagen del hombre que sostiene la mano de su hija fallecida entre los escombros

Ya hay más de 6 mil muertos

Por Agencia / Redacción | 7 de Feb. 2023 | 12:10 pm

(CRHoy.com) AFP.- Con la mirada perdida, Mesut Hancer agarra la mano de su hija muerta, Irmak, de 15 años, inerte entre dos losas de hormigón. En la ciudad turca de Kahramanmaras, la pena y la rabia se mezclan por la falta de ayuda a las víctimas del terremoto que dejo miles de muertos.

Kahramanmaras, epicentro de sismo devastador (7,8) que sacudió el lunes el sur y el sureste de Turquía, es solo ruina y desolación.

Pero el martes todavía no habían llegado ni ayuda ni suministros a esta ciudad de más de un millón de habitantes, situada en el sur de la región de Capadocia.

Aquí, igual que en la ciudad de Antioquía, más al sur, a las puertas de Siria, se acumulan la frustración y resentimiento hacia el Estado ausente.

Ali Sagiroglu lleva dos días esperando refuerzos, aún con la esperanza de ver a su hermano y a su sobrino, atrapados entre los escombros de su edificio. 

Los ocho edificios de la urbanización Ebrar, en el centro de la ciudad, se derrumbaron sobre sí mismos. Eran las 4 de la madrugada, y pocos de los que estaban durmiendo pudieron salir a tiempo de sus pisos, aproximadamente diez por cada edificio.

Los equipos de rescate en Turquía y el norte de Siria luchaban el martes contra el reloj y el frío para buscar entre los escombros a supervivientes del violento sismo del lunes, cuyo balance ya superó los 6.000 muertos.

La ayuda internacional debe empezar a llegar el martes a las zonas castigadas por el terremoto y sus réplicas. La primera sacudida, en la madrugada del lunes, alcanzó una magnitud 7,8 y se sintió hasta en Líbano, Chipre y el norte de Irak.

En Turquía, el número de muertos se elevó a 4.544, según el último balance de la Autoridad de Gestión de Desastres y Emergencias. El vicepresidente Fuat Oktay dijo que había más de 20.534 heridos.

En Siria, al menos 1.712 personas fallecieron y más de 3.640 resultaron heridas, según los balances de las autoridades de Damasco y de los equipos de rescate de las zonas rebeldes.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, decretó el estado de emergencia por un periodo de tres meses en diez provincias del sureste azotadas por el sismo.

Con base en los mapas de la zona afectada, una responsable de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Adelheid Marschang, indicó que "23 millones de personas están expuestas" a las consecuencias del terremoto, "incluyendo cinco millones de personas vulnerables".

"Es una carrera contra el reloj", advirtió el director general de la institución, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

A veces con las manos desnudas, los socorristas continuaron la dramática búsqueda de supervivientes durante la noche, desafiando al frío, la lluvia o la nieve y el riesgo de nuevos derrumbes.

En Jindires, una localidad siria en la frontera con Turquía, una recién nacida, todavía con el cordón umbilical unido a su madre fallecida, fue hallada viva entre los cascotes de un edificio.

Más al sur, en Alepo, Mahmud al Ali esperaba junto a un edificio destruido. "Mi suegra, mi suegro y dos de sus hijos (están atrapados)", dijo. "Estamos aquí sentados, en el frío y la lluvia, esperando que los socorristas empiecen a excavar".

En la provincia de Hatay, en el sur de Turquía, rescataron con vida a una niña de 7 años que había quedado bloqueada bajo una montaña de escombros. "¿Dónde está mi madre?", dijo la pequeña, con su pijama rosa manchado de polvo, en brazos de un socorrista.

El futbolista ghanés Christian Atsu, exjugador del Málaga y del Chelsea y que fichó en septiembre por el Hatayspor, fue encontrado vivo entre los restos de un inmueble.

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