Lucy apagó voces y demostró que la mecánica también es cosa de mujeres
Estudió mecánica en el colegio.
Durante su niñez, muchas veces le dijeron que la "mecánica era cosa de hombres", pero Ana Lucía Arrieta apagó esas voces, decidió luchar por sus sueños y capacitarse, así como ahora lo hace con muchas mujeres.
Es algo que le nace a uno. Desde chiquitillo uno trae lo que quiere hacer, pero si usted apaga esa voz interna, entonces empieza a pensar en otras cosas y termina estudiando cosas que realmente no quería. Todo el mundo le dice a uno ‘eso es para hombres', pero yo quería estudiar eso.
Le encantaba todo lo referente a la mecánica y afines. Ingresó a estudiar un técnico en el Colegio Vocacional de Artes y Oficios (Covao) en Cartago, sobre Mecánica Automotriz y cada vez se enamoró más.
"Siempre he sido de desarmar y de ver por qué sirven las cosas, por eso me gustó la mecánica. En mi casa ni carro había, yo me metí a estudiar por puro instinto. Me gradué en el 95", recordó.
En esos años, no existían las llamadas "pasantías" en el colegio, así que en décimo ella le pidió a sus profesores que le ayudaran a encontrar trabajo para el periodo de vacaciones, que se extendía por tres meses.
"Me mandaron a la Subarú y me gustó tanto hacer eso que convencí a los profes para que el año siguiente mis compañeros fueran en vacaciones, en varias agencias. En sexto año ya fuimos a hacer la práctica. Yo hice la práctica y de una vez me quedé trabajando en el mismo lugar", añadió.
Poco a poco fue ganando experiencia en un mundo que era liderado por varones.
Pasé cosas difíciles desde el día uno y fuertes, porque se supone que ese ambiente no es para las mujeres, pero yo creo que eso tiene mucho que ver con el carácter de las personas, la convicción propia que uno tiene, el ‘yo quiero hacer eso' se me metió entre ceja y ceja y ahí fui haciéndolo, haciendo camino, con el carácter y mi forma de ser, no dándome por vencida a la primera. Soy muy de liderazgo y creo que esas cosas se conjugaron para que poco a poco yo fuera creciendo en todos los lugares donde estuve.
Esta vecina de Alajuela reconoce que su pasión es el motor, saber cómo funciona, para qué sirve y cómo se repara.
"No me gustan las modificaciones, me gustan los carros como los hicieron, saber cómo repararlo. Cuando estuve en las agencias y tenía mucho contacto con el cliente, casi siempre las que venían a mí eran las mujeres, casi el 90%. Me di cuenta de esa necesidad de las mujeres de tener esa comunicación con alguien que pueda tener de ‘tú a tú', porque le tienen mucho miedo al mecánico", expresó.
Los cursos y talleres
"Lucy" -como le dicen de cariño- se quedó sin trabajo, así que decidió emprender, capacitando a mujeres en mecánica.
"Yo busqué trabajo, pero tenía que volver a empezar de cero. En ese momento tenía a mis dos hijos pequeños y con mi esposo decidió que me iba a quedar en la casa. En ese lapso de estar en la casa y con todo el conocimiento, decidí crear ‘Lucy la mecánica'. Era compartir con las mujeres el conocimiento que yo sé", explicó.
Primero lanzó un blog, en el 2012, junto a una página en Facebook, donde escribía artículos con lenguaje coloquial, para que la mayoría de las personas le entendieran.
"No es para que usted aprenda a arreglar el carro, sino para que aprenda cómo es que funciona y qué mantenimiento le tiene que dar", citó.
Ella sabe que los hombres la tienen "más fácil" y por eso busca empoderar a las chicas, a través de cursos y talleres que da a lo largo del año.
"Hombres en mecánica hay muchísimos y ‘se supone' que ellos saben más cosas de mecánica que las mujeres, entonces por eso, yo lo que quiero es que las mujeres dejen de lado todos los mitos y todo lo que hay alrededor del carro y aprendan que pueden hacerse responsables de ese aparato, la idea es que todas seamos agentes de cambio, que vayamos generando, le enseñemos a las hijas, a las sobrinas, nietas de que revisen, no solo a los chicos. Que igual se normalice, ir cambiando esos estereotipos", recalcó.
"Lucy" enseña desde cómo cambiar una llanta y revisar el aceite, hasta cuestiones de motor y todas las piezas del carro.
"Yo las llevo a un taller y les enseño todo el funcionamiento del motor, desde la parte de adentro, pistones, cilindros y todo el asunto, hasta cómo llega el movimiento hasta las ruedas, el mantenimiento preventivo que hay que irle dando a las piezas. Cuidados básicos, revisión de niveles, cómo se cambia un fusible, qué hacer con la batería, todas esas cosas yo las empodero y a utilizar herramientas, que las mujeres les da miedo", detalló.
Con 46 años se siente orgullosa y realizada por haberle hecho caso a su corazón, a pesar de tantos obstáculos y comentarios negativos. Hoy, recibe muchos mensajes de agradecimiento y de apoyo por su gran labor. No obstante, aún hay gente que no lo ve con buenos ojos.
Al principio era muy difícil, era el bicho raro. 30 años después, sigo siendo el bicho raro. Es increíble que en 30 años no ha evolucionado. Sé que hay muchas chicas que estudian y todo, pero yo quisiera que fueran más, que el tema fuera más abierto. En este momento, como soy una señora, la gente cree un poco más en lo que yo digo, por la experiencia, pero tener esa voz, la experiencia, la edad, es lo que más me llena. Todas las experiencias con las que llegan a los cursos me dan aliento para seguir adelante.
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