¿En Costa Rica habrá “hikikomoris”?
Introducción
Durante los últimos 35 años, he estado inmerso en la evolución tecnológica. En los años ochenta, mientras estudiaba informática, no existían Internet, redes sociales, teléfonos celulares ni computadoras personales en los hogares.
Afortunadamente, he sido testigo de toda esta revolución tecnológica: el surgimiento de Internet, el aumento de la velocidad de acceso, la llegada de los celulares y teléfonos inteligentes, las computadoras de escritorio, el cambio gráfico de los sistemas operativos (Windows), las laptops y las omnipresentes redes sociales. Desde 2022, he explorado la Inteligencia Artificial generativa, que ha revolucionado todo. Pero ese no es el motivo de este artículo.
El impacto de Cambridge Analytica
En 2018, me encontré con el caso de Cambridge Analytica. Es una larga historia, pero es esencial conocer este famoso caso (pueden buscarlo), donde se combinaron psicología (psicometría), redes sociales (Facebook), microtargeting por análisis de datos y un deseo insaciable de riqueza y poder. Más allá de las consecuencias reales sobre procesos electorales, me impactó la premeditación de los creadores de redes sociales para implantar escenarios de atracción y alienación total de las personas. Su desproporcionado interés por la atención y retención (como las hormigas con la miel) buscaba manipular y engañar a las personas, manteniéndolas inmersas –contra su voluntad aunque no lo parezca– en un "scroll" infinito de búsqueda de gratificación inmediata y altas dosis de dopamina.
(Paremos un momento: ¿cuántas horas al día revisa redes sociales? Piense en el impacto que esto tiene en su vida diaria).
El concepto de "La Pantalla" y los "hikikomoris"
En su libro "Recupera tu mente, reconquista tu vida", la doctora Marian Rojas Estapé, una autoridad en psicología, psiquiatría y neurociencia, confirma mis propias conclusiones sobre el impacto de "la pantalla" en las personas. Fue precisamente en este libro donde descubrí el concepto de "hikikomoris".
¿Qué es un hikikomori?
El concepto fue acuñado por el especialista japonés Tamaki Saito en 1998. De manera muy sucinta, se trata de una conducta de aislamiento "voluntario" que, especialmente jóvenes, practican recluyéndose en sus casas y habitaciones, evitando las interacciones sociales de toda especie. Después del aislamiento por COVID-19 y con el gran avance tecnológico, esta reclusión parece haberse visto impactada por la disponibilidad de aparatos electrónicos, internet y, por supuesto, las redes sociales.
¿Habrá hikikomoris en Costa Rica?
Es aquí donde lanzo la pregunta del título del artículo: ¿Habrá hikikomoris en Costa Rica? Sería muy aventurado decir un contundente sí o no, pero podría ser. Y como a los ticos nos gusta hacer las cosas a nuestra manera, les cuento que he visto varias acciones de padres de familia que podrían estar facilitando, inconscientemente, que sus hijos se sientan más atraídos por la relación con la pantalla que por la relación con otras personas.
Recientemente, en la sala de espera de un consultorio médico, una madre luchaba por controlar a su hijo de unos 4 a 6 años que no paraba de moverse. Al poco rato, sacó lo que yo llamo "la nueva chupeta digital", le entregó su celular inteligente y el niño cayó en un total silencio, no parpadeaba, no se movía. Recibió, diría la doctora Rojas Estapé, un chorro (shot) de dopamina instantáneo, que lo calmó súbitamente. "Es que los chiquitos ya vienen con un chip y saben usar el celular mejor que yo", nos dijo en tono magistral acompañada de una risa nerviosa, a quienes quedamos atónitos por el esperado silencio.
Reflexión final
Amigos lectores, pareciera que estamos propiciando, sin saberlo, una nueva raza de ticos hikikomoris, que no se aíslan en sus cuartos necesariamente, sino que se aíslan en dispositivos electrónicos. No hablan, no lloran, no ríen con nosotros, no comen bien, no hacen ejercicio, no se chollan las rodillas porque se les está dando, a edades horrorosamente tempranas, la chupeta electrónica. Dice la doctora Rojas Estapé que la dependencia que se crea con las pantallas produce personas más sensibles a la dopamina, que la van a buscar donde más rápido la encuentran, aislándose –porque no lo necesitan– del entorno y de los demás. Porque "ningún placer natural genera esa sensación tan rápida, tan brutal, tan eufórica. Pierden la capacidad de gestionar su vida saludablemente".
Advertencia
Pareciera que las redes sociales, como el "flautista de Hamelin", están capturando la atención de nuestros niños, jóvenes y adultos, porque ese es su negocio. El metaverso será la nueva habitación de reclusión de los nuevos "hikikomoris" ticos dentro de sus muros. Prestemos atención y no la regalemos tan fácilmente.