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Reportaje Especial

Empezó su negocio entre charrales y hoy da trabajo a más de 200 personas

"Un valor determinante para un emprendedor es la perseverancia".

4 de Feb. 2023 | 12:11 am
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(CRHoy.com) Empezar de cero nunca es fácil, se requiere determinación, agallas y mucha visión, tal como lo hizo don Gaudelio Zúñiga, un empresario que empezó entre charrales y hoy da trabajo a más de 200 personas. 

Él es vecino de Chachagua, un pueblo lleno de riqueza natural, ubicado a 20 minutos de La Fortuna de San Carlos, donde tuvo una niñez rodeada de lujos, pero no materiales. Creció rodeado de flora y fauna, apreciando el valor de la naturaleza y el trabajo honesto.

"Mi papá fue una de las personas que comenzó a luchar porque se diera la reforma agraria en este país. Se hizo mucha presión y se hizo el primer asentamiento campesino, sembraba plátanos, yuca, tubérculos", recordó.

Con mucho esfuerzo, él ingresó a estudiar Administración de Empresas al Tecnológico de Costa Rica, pero abandonó los estudios cuando su papá le pidió ayuda con un proyecto familiar.

"Mi papá tenía una parcelita y se la había dado un señor para que él la desarrollara, le firmó la opción de compra y venta con unos pagos mensuales, pero nunca fue así, entonces la familia tuvo que asumir el proyecto, yo tenía como 20 años y decidimos seguir con el proyecto de venta de lotes, porque ya teníamos 3 clientes. La fincha encharralada, todo estaba muy mal. Tuve que cambiarme de universidad para poder seguir y llevar el proyecto paralelo", detalló.

El proyecto comenzó sin experiencia, sin presupuesto y muchos temores, a tal punto que él reconoce que todo iba mal. 

"Comenzamos a hacer esfuerzos promocionales. En aquel tiempo no era tan fácil como ahora que hay redes sociales, todo era muy limitado. Hicimos un gran esfuerzo y se vendía muy poco, entonces pactamos en una radio, con un canje y comenzamos a vender un poquito más", explicó.

Cuando ya la parcela de su papá se había vendido, Gaudelio empezó a recibir ofertas de personas que le pedían que les ayudara a ellos, a vender propiedades y que, con eso, él obtenía una ganancia.

"Seguí con una gran ilusión, con muchas ganas, haciendo lo que podía, vendiendo lotes. Propios y extraños, cuando las cosas no marchan bien, mucha gente se da por vencida. Yo creo que un valor determinante para un emprendedor es la perseverancia", aseguró.

En determinado momento fundó lo que hoy se llama Ecoquintas, un proyecto sancarleño donde venden propiedades a personas que no tienen los recursos o los medios para pagarle a una entidad bancaria.

"Creo que es la única empresa inmobiliaria que financia al 100%. Nosotros tenemos un plan de financiamiento propio. Nos especializamos ahora en vender propiedades, el cliente es el que construye. Generamos cerca de los 200 empleos directos y muchos empleos indirectos, son encadenamientos desde el jardinero que puede chapear. Algo muy importante es que nunca nos hemos olvidado de la clase media, hay muchas empresas que solo piensan en euros y dólares, nosotros seguimos creyendo que los costarricenses tenemos la oportunidad de elegir una propiedad en la mejor zona del país", añadió.

Con este proyecto, don Gaudelio y su equipo han creado varias campañas a favor del medio ambiente y los animales como los osos perezosos, que personas inescrupulosas estaban vendiendo.

Como en los pueblos todo el mundo se conoce, a él le ofrecieron un pequeño hotel en el centro de La Fortuna y aunque al principio fue escéptico y no contaba con el capital, decidió aventurarse y el negocio ha dado frutos.  

"Dios sabe por qué las cosas se dieron, compramos un hotelito en La Fortuna, en el 2012. En el 2016, me ofrecieron el hotel Chachagua Rainforest, que me encantó desde el primer momento que lo vi y gracias a Dios se dio. Es una de mis pasiones, yo voy a sembrar matas, porque la idea es ir buscando la sostenibilidad. Estoy seguro de que la balanza ecológica está a favor del medio ambiente. Día con día sembramos muchos árboles, especialmente frutales, que anden los monos comiendo, que sea un zoológico a cielo abierto. Hay que ser muy responsable ambientalmente, que es parte del atractivo", expresó.

Zúñiga, de 43 años asegura que nada se le ha dado fácil y ha tenido que trabajar para poder ver los frutos del éxito.

Nada de esto existiera si yo en algún momento no hubiera tenido la perseverancia y creer en el objetivo. Yo trabajo los 365 días del año y creo que esa es parte de la clave. Soy muy apasionado, sigo siendo el mismo. Los que me conocen saben que nunca se me han subido los humos y creo que la humildad es otro valor determinante. La honradez, la humildad y la perseverancia son innegociables. 

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