¿Cómo está el arroz? 5 verdades sobre el precio, mercado y eventual apertura
Estudio del Banco Central estipuló que liberalización traerá beneficios al consumidor

(CRHoy.com) ¿Pagamos caro por el arroz? ¿Bajará el precio si se abre el mercado? ¿Por qué no se puede importar ese producto de manera libre?.
El reciente llamado de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) para abrir el mercado del arroz a la competencia ha abierto el debate y generado fuertes discusiones entre quienes apoyan esta idea y quienes más bien defienden que el modelo debe quedarse como está en la actualidad.
De un lado, quienes promueven la competencia señalan que eso generará una reducción en los precios, amarrados en la actualidad por elevados aranceles y el impedimento legal que existe de hacerlo si no hay desabasto.
Del otro lado quienes rechazan la competencia afirman que el modelo actual permite mantener precios estables, se protege al productor local y liberarlo podría más bien generar aumentos. Este segmento está liderado especialmente por Conarroz.
En medio de ello, el gobierno afirma que está trabajando en una propuesta para llevar mayor competencia a este mercado; sin embargo, hasta el momento se desconoce su contenido.
¿Cuál es la situación actual del mercado? Estas son 5 verdades sobre el arroz:

De acuerdo con la OCDE Costa Rica posee uno de los precios de arroz más elevados entre los países miembros.
Mainor Cruz, representante de Conarroz, señaló este miércoles que esa información no es correcta y se refirió a que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha señalado la imposibilidad material de realizar este tipo de comparaciones por tratarse de diversos tipos y calidades.
Pese a ello, el sitio especializado Preciosmundi.com recopila los precios de todos los tipos de arroz que se venden en todos los supermercados de cada país y con ello establece un promedio.
En esos promedios, Costa Rica sale como el segundo más alto a nivel latinoamericano.
Si bien Costa Rica posee un precio regulado, es imposible para los comerciantes ofrecer un precio más bajo del piso establecido por el Ministerio de Economía, según denunció Erick Ulate, de la Asociación Consumidores de Costa Rica.

La queja que existe es que el mercado del arroz está centrado en un pequeño grupo de productores, concentrados en Conarroz.
Según el estudio más reciente sobre la conformación de este mercado, elaborado a solicitud de la Cámara de Comercio en 2016 y titulado "Impacto para el consumidor de la regulación de precios del arroz en Costa Rica", el 4% de los productores poseen el 44% del área sembrada, y un 68% de las ventas del mercado lo manejan apenas tres empresas (ver informe haciendo CLIC en este enlace).
El ámbito de acción de Conarroz no se limita a la producción.
Costa Rica produce apenas un 35% de lo que consume, por lo que el 65% se debe importar. Para completar ese porcentaje el gobierno debe declarar desabasto, lo cual se realiza a solicitud de Conarroz y es de acuerdo a la participación de mercado de las mismas empresas que se les autoriza – en ese mismo porcentaje- ciertos cupos de importación libre de aranceles.
Esta importación libre de aranceles solo se puede hacer a través de Conarroz, por lo que si alguien más quiere comprar arroz del extranjero debe pagar un elevado arancel de alrededor de un 36%, que evidentemente se convierte en barrera y eleva el precio al consumidor.

Quizás usted haya notado cómo en las góndolas del supermercado es común encontrarse un aceite que ofrecen en promoción junto a alguna salsa de tomate, o bien un jabón junto a algún artículo de limpieza.
Esto no se puede hacer en el caso del arroz.
Desde 2015 está prohibido ligar la venta del arroz a promociones o utilizarlo como parte de rifas, o cualquier actividad que se considere "contraria" a la regulación estatal de precio.
Momentáneamente esta norma quedó levantada a partir de la pandemia, pero está sujeta a ser retomada cuando pase la emergencia. Así lo reseña la página 89 del Informe "Food Outlook" de la FAO, publicado en junio (ver documento completo en este enlace).

En diciembre pasado el Banco Central elaboró un estudio denominado "Modelación de los Efectos de la Liberalización del Mercado del Arroz" para determinar si hacerlo traería beneficios o perjuicios. El resultado fue concluyente.
En primer lugar afirmó que será beneficioso para el consumidor pues permitirá aumentar su ingreso disponible y por tanto el consumo general.
En este aspecto la OCDE calculó que con una rebaja del 40% en los precios sería posible mejorar el ingreso de las personas; es decir, sus bolsillos, en al menos un 2% para las personas de más bajos recursos.
Pero no es el único aspecto. De acuerdo al documento del Banco Central, la productividad del sector pasaría de unas 4,2 toneladas métricas por hectárea a 9,6 y habría un impacto "pequeño pero positivo" en las variables macroeconómicas (puede ver el documento del Banco Central en este enlace).

En su informe, el Central también es claro en que la eventual liberalización del mercado traerá consecuencias en el empleo ligado al mercado.
Al contraerse la producción local se logrará una mayor importación, reduciéndose en un 35% el número de empresas del sector, un 17% en el empleo y un 14% en el área sembrada.
No obstante, dado que se trata de un mercado dominado por muy pocos competidores, en términos absolutos el impacto será tan bajo que "la contracción en el empleo del sector arrocero es más que compensada por el incremento en el empleo en el resto de la economía".
Y es que en este punto las cifras ofrecidas por Conarroz este miércoles, distan en mucho de las calculadas por el Banco Central.
Según explicó Calderón, el mercado genera unos 35 mil empleos directos e indirectos que "estarían en juego".
Pero de acuerdo con el Banco Central, el total de puestos directos no llega ni a 7 mil y de ellos la afectación, según los modelos que se corrieron, oscilaría entre 700 y poco más de mil empleos.
De momento, el gobierno no ha informado cuándo formalizará su propuesta de liberalización del mercado. Mientras tanto, Conarroz lidera una fuerte campaña de comunicación para tratar de convencer a todos sobre la necesidad de que el mercado se queda tal cual como se encuentra.