Apicultores: Prohibir agroquímicos no es solución para proteger a las abejas
La Asociación de Apicultores de Jicaral (Asoapi), la más grande del país con 30 asociados, considera que prohibir agroquímicos no es la solución para la conservación de los polinizadores.
En un comunicado, indicó que, por el contrario, la capacitación y concientización de los agricultores sobre el uso responsable de estos productos es una medida más efectiva para proteger a las abejas y otros polinizadores.
En enero de este año, el diputado Ariel Robles, del Frente Amplio (FA), presentó un proyecto de ley que busca proteger a las abejas mediante diversas medidas, entre ellas la prohibición del Fipronil, un insecticida utilizado tanto en la protección de cultivos como en la salud animal.
La organización manifestó que la justificación de la bancada legislativa del FA para eliminar este producto del mercado se basa en la supuesta relación entre su aplicación y la muerte de abejas.
Sin embargo, el presidente de Asoapi, Jhosman Salas, sostuvo que no están de acuerdo con las prohibiciones de productos fitosanitarios, ya que eso no sería una solución al problema.
"Como organización y productores, estamos convencidos de que la prohibición no es la solución. Abogamos por la formación y capacitación, así como por la creación de una cultura de buena aplicación y cumplimiento de las recomendaciones de uso de los productos fitosanitarios. Esto es fundamental para minimizar el impacto en el ecosistema de los polinizadores y su entorno", explicó.
Manifestó que la asociación ha colaborado estrechamente con los productores de melón y sandía de las zonas cercanas de Jicaral, y que se han implementado acciones clave para minimizar el impacto de los productos fitosanitarios en las abejas.
"Hemos aprendido a dialogar y llegar a acuerdos para minimizar el impacto de los productos fitosanitarios en las abejas y el ambiente. En cultivos como el melón y la sandía, los productores aplican los insecticidas únicamente por la noche, antes de que las abejas comiencen a pecorear. Además, se ha optado por el uso de productos de contacto, en lugar de aquellos con residuos, para evitar la contaminación de las flores", dijo Salas.
Las abejas juegan un papel fundamental porque aseguran la polinización cruzada en cultivos, es decir, transfieren el polen de una flor a otra, lo que mejora la fecundación y, por ende, el desarrollo de los frutos. Una buena polinización resulta en una mayor cantidad de frutos, de mayor tamaño y calidad, lo que aumenta tanto el rendimiento como el valor comercial del cultivo.
Jorge Cartín, director de la Alianza para la Sostenibilidad Agrícola (ASA), por su parte, advirtió que si se aprueba el proyecto de ley, sin fundamentos técnicos o científicos, muchos agricultores y productores se quedarían sin alternativas viables, lo que pondría en riesgo la producción agrícola del país y la competitividad del sector en la región.
"No se trata de prohibir indiscriminadamente, sino de trabajar en conjunto para encontrar soluciones que beneficien a ambos sectores. La comunicación y colaboración entre apicultores y agricultores es clave para asegurar el éxito de estas actividades", dijo Cartín.
Asoapi es referente en la producción apícola de Costa Rica, con un promedio anual de 120.000 kilos de miel generados por socios del distrito de Lepanto, Puntarenas, y parte de la Península de Nicoya, quienes manejan aproximadamente 7.000 colmenas y polinizan entre 1.200 y 1.800 hectáreas de cultivos de melón y sandía.
Esta organización maquila el 60% de la miel que se comercializa legalmente en el país, de la cual el 30% corresponde a producción nacional.
