Logo
Reportaje Especial

Doña Irma: un roble de 86 años que trabaja como si fuera el primer día

17 de Dic. 2016 | 12:00 am


¿Cuántas veces se ha quejado usted por el trabajo que tiene? Es mejor que olvide la cifra y vea el ejemplo de doña Irma González, una señora de 86 años, quien todavía trabaja, feliz y sin reproches.

De voz suave pero firme, doña Irma posee un cutis que puede ser la envidia de cualquier mujer. Impecablemente arreglada, camina sin cesar y se preocupa por todos los detalles. Educada con gusto -sin duda guiada por el Manual de Carreño- doña Irma camina erguida, como un roble y así dirige su vida y su empresa: de frente y hacia adelante.

Pero, eso sí, el éxito de doña Irma es compartido. Ella no duda en reconocer que los resultados van de la mano con el trabajo en equipo. Junto a su hermana, administra un parque empresarial que creó con lo poco que les dejó su padre como herencia hace muchos años. Le tocó ingeniárselas y aprovechar un terreno que tenía su familia en pleno centro de San José. Ahí, desarrollaron su negocio y desde hace más de 30 años está al frente del mismo.

La junta directiva de su empresa está constituida por mujeres, sobre todo de su misma familia y ella espera que aprendan del negocio para que sigan adelante con su legado.

Doña Irma es una señora dulce, llena de ternura y con mucho entusiasmo. Ha soñado y todo lo ha hecho realidad. Tiene la costumbre de ahorrar y por eso se ha dado sus buenos paseos por el mundo. Pero nada la ha hecho tan feliz como trabajar, porque es parte de su vida y espera hacerlo hasta que Dios se lo permita.

"Viajamos pero volvemos siempre al control de la empresa. No pasamos esclavizadas porque es una empresa consolidada de la que nadie quiere irse (…) habemos (SIC) muchas mujeres empresarias, aunque no se sepa y (somos) muy exitosas", reconoce.

De su matrimonio con un hondureño nacieron 5 hijos y ahora tiene 10 nietos. Sin embargo, su sueño es ver a los bisnietos corriendo por su casa, aunque reconoce que está un poco difícil, pues su nieta mayor de 26 años "aún no se casa".

"Yo me casé tarde, a los 28 años, porque no me interesaba casarme, sino viajar, estudiar y trabajar y creo que si me hubiera casado más joven no hubiera podido hacer tantas cosas como hice", asegura, antes de reconocer que maneja el celular y el correo electrónico sin problema.

Aunque usted no lo crea, esta dama vecina de Curridabat no padece de ninguna enfermedad y lo único que la aqueja -de vez en cuando- es la ceniza del volcán Turrialba… "¡Ay ese volcán, me pone fatal!".

Todos los días realiza rutinas de ejercicio y come de manera muy saludable. Hace 20 años dejó de comer grasas y optó incluir en su menú por más frutas y verduras.

"¡Seguro hasta cuando me muera voy a dejar de trabajar! Mientras esté la mente despejada… Sueño con ver siempre a mi familia tener éxito y mantenerse unida", aseguró.

Entre sus consejos para los jóvenes de hoy día están leer, trabajar con entusiasmo, dormir bien, madrugar y mantenerse positivo… así que deje de quejarse y aproveche el presente, para que cuando llegue a la edad de doña Irma, pueda sentirse pleno y feliz.

[quote]Ahora los jóvenes todo lo quieren fácil y si no les parece se van porque no les importa. El éxito creo que está en el empeño al trabajo, levantarse temprano, supervisar y manejar todos los detalles. Nada en esta vida es fácil, hay que luchar para obtener las cosas". [/quote]

Comentarios
0 comentarios