De la pesadilla a la euforia: la montaña rusa de sentimientos que vive la afición tica en Catar
Aficionados llegaron todavía golpeados por la derrota, pero manteniendo la ilusión
(CRHoy.com).-Fieles, siempre fieles, los ticos llegaron al estadio Ahmad bin Ali, con su gota de esperanza, de ilusión.
Todavía muchos estaban golpeados por la tremenda paliza ante España. Pero como buenos costarricenses, ahí se acercaban tranquilos, esta vez sin hacer mayor ruido.
A las afueras del estadio catarí no había mucho canto, ni tampoco fiesta. Era un ambiente tranquilo.
El seguidor nacional prefería desfilar tranquilo hacia el interior del moderno escenario. Entre ellos hablaban de que querían otra cara de la Selección Nacional, pedían sacar la lucha, la garra.
El color a las afueras del estadio lo ponían los japoneses, con sus particulares, trajes, sus vestimentas. Ellos estaban más ilusionados, venían de ganar a Alemania, toda una sorpresa mundialista.
Dentro de estadio
Al entrar al estadio el ambiente era aún más que tenso entre los ticos. Los fantasmas de lo sucedido ante España rondaba por doquier.
La afición del cuadro asiático ganaba por mayoría en las gradas. Así cada vez que empezaban a tocar el tambor, a aplaudir, a cantar (solo el ‘ohhhh' le pudimos entender) únicamente ellos se escuchaban. Son muy insistentes.
Así alienta la afición de Japón 🇯🇵 a su selección. pic.twitter.com/67XVB6ACBU
— Futbol CR Sele (@selefutbol5) November 27, 2022
Por ahí cuando había algún silencio resaltaba el ‘oe, ooeeee ticooos' y también sonó el ‘sí se puede', pero muy poquito.
Conforme pasaban los minutos el nerviosismo se apoderaba de los costarricenses.
A mi lado estaban varios ticos, otros japoneses y hasta cataríes. Estos últimos no sabían ni con quién iban. Unos tenían bandera de Costa Rica, otros de Japón. Al final no cantaban nada, porque no entendían nada. Ni de ticos, ni de nipones.
Para dicha de la afición tica, el primer tiempo se fue rápido. No hubo mayor peligro en el marco de Keylor Navas, pero tampoco en el del rival.
Complemento
Para el segundo tiempo, Japón ingresó un poco más intenso, y eso puso más tensa a los seguidores ticos, que ni podía entonar alguna canción.
A muchos se les salió el corazón cuando los japoneses sacaron un tiro, y apareció la mejor versión de Keylor Navas. "San Keylor", logró gritar por fin un tico por allá. Muchos aplausos también.
Pasaban los minutos, ya quedaban solo 10 y los costarricenses hacían números. Empatar de qué sirve, preguntaba alguno. Por lo menos sumamos un punto, respondía otro. Y no nos están goleando, recordaba otro.
Mientras más de uno seguía con sus dedos haciendo cuentas, llegó el momento más deseado.
La bola iba y venía cerca del área de Japón, la gente miraba con cuidado. No quería dejar ir detalle. Se pierde el balón, pero no logró rechazar bien la defensa nipona. Yeltsin Tejeda, tal perro de traba, recupera y sirve a Keysher Fuller, quien había atacado.
El lateral sacó un remate, nadie supo ni cómo. El portero a penas tocó el esférico y la bola se fue y se fue (iba como en cámara lenta) hasta que terminó en la red.
Así celebró la afición tica el gol de la Sele 🇨🇷 pic.twitter.com/tzguJVYgSq
— Futbol CR Sele (@selefutbol5) November 27, 2022
Fue el momento que tanto había esperado la afición. El momento de euforia, de alegría, de celebrar. Eso solo unas horas antes parecía imposible, pero ahí estaba la Sele acercándose a su primer triunfo en Catar. Volviendo a saborear un gol en la Copa del Mundo.
El cierre
Esos 9 minutos finales para llegar al 90′, más los 6 de reposición que dio el árbitro, parecieron eternos. El reloj no avanzaba.
Entre los nervios, el estrés, la aguja del reloj corrió. Más de uno se quedó sin uñas. Una señora se hizo famoso por estar rezando. Lo cierto es que todo valía.
Y más lo valió cuando llegó la indicación del réferi de la conclusión del juego. Si con el gol hubo euforia, con el pitazo final se desbordó.
Los ticos pasaron de recibir un golpe que los dejó casi noqueados, a recargar baterías en un dos por tres.
La Selección vuelve a soñar en Catar, y ahora queda Alemania. Será el todo o nada, pero la ilusión está ahí. "Me quiero quedar más en Catar", decía la afición a las afueras del Ahmad bin Ali.


