Fiscalía pide juicio por doble homicidio de Rashab García y Nelson Pavón, calcinados en Orotina
La Fiscalía de Atenas solicitó la apertura a juicio por el doble homicidio de Rashab García Valverde y Nelson Pavón Largaespada, asesinados a finales de abril de 2025 y cuyos cuerpos fueron calcinados en Orotina.
Un año después del crimen, el Ministerio Público presentó la acusación penal ante el Juzgado Penal y pidió una audiencia preliminar, etapa en la que se definirá si el caso llega a juicio oral o se tramita mediante procedimiento abreviado. La acusación se formuló tras concluir las indagaciones del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
El principal sospechoso es Manfred Bustos Mata, alias Negro, un prestamista informal que mantenía una relación sentimental con Rashab. Los delitos que se le atribuyen son femicidio, homicidio y receptación.
Rashab tenía 32 años, era vecina de Orotina, madre de un menor de edad y modelo. Desapareció el viernes 25 de abril de 2025. Nelson, su amigo de 34 años, era nicaragüense, residía en Alajuela y también desapareció ese mismo día.
Tres días después, y tras recibir una denuncia confidencial sobre una quema de restos corporales en un charral, el OIJ localizó una zona de combustión en un sector boscoso de Dulce Nombre de San Mateo de Alajuela, en Calle Vieja.
Los exámenes forenses confirmaron que los restos óseos recuperados —tres fémures— pertenecían a un hombre y una mujer. Uno presentaba una condición médica producto de una cirugía que coincidía con el expediente clínico de Nelson. Los análisis genéticos confirmaron después de forma concluyente la identidad de ambas víctimas.
La escena del crimen apunta a la vivienda que Rashab compartía con Bustos Mata en Orotina. Durante un allanamiento, los agentes encontraron que el piso cerámico de una habitación y de una terraza contigua a la piscina había sido removido por completo, y que las paredes habían sido lijadas para ocultar salpicaduras. Pese a esa limpieza, las pruebas forenses hallaron sangre de Rashab dentro de una bañera.
Una camioneta RAM de alto valor, propiedad de Bustos Mata, fue clave en la investigación. Las cámaras de seguridad la captaron el sábado 26 de abril, a las 8:30 a. m., transitando cerca de San Mateo, horas después de la desaparición de las víctimas. El análisis con luminol y apoyo de la Unidad Canina reveló abundantes rastros de sangre humana en la batea del vehículo.
Detrás del doble homicidio operaba una estructura criminal dedicada a préstamos informales conocidos como gota a gota, con tasas de interés desproporcionadas y métodos de extrema violencia en la zona de Orotina. Se estima que la organización movilizó cientos de millones de colones y estuvo vinculada con otros incidentes en los que varias personas resultaron heridas por arma de fuego en la región.
Otros colaboradores que participaron en las labores de encubrimiento —limpieza, lijado de paredes y remoción del piso— también fueron procesados. La banda fue desarticulada en octubre de 2025 mediante el operativo Caso Usureros.
Bustos Mata se entregó a las autoridades y permanece en prisión preventiva desde finales de abril de 2025. Sin embargo, las investigaciones determinaron que, desde el centro penal, continuaba girando instrucciones para mantener el negocio ilícito de cobros extorsivos.
"En la investigación se obtuvo prueba suficiente y contundente en contra de los imputados, por lo cual la Fiscalía de Atenas resolvió con una acusación. El expediente fue remitido al Juzgado Penal de Atenas para audiencia preliminar que fue señalada para el pasado 19 de mayo 2026.
Sin embargo, en esa ocasión no se realizó por solicitud de la defensa para que se realizara la ampliación de un dictamen psicológico, por lo que el expediente fue devuelto a la Fiscalía para recabar esa ampliación y una vez se cuente con la misma, el expediente será nuevamente remitido al Juzgado", detalló el fiscal Abraham Salgado.

