Asesinato de “Mufasa” y golpes a su banda abren puerta a reacomodo narco en Pavas
El asesinato de José Rodolfo Garbanzo Rodríguez, alias "Mufasa", y la reciente desarticulación de su estructura criminal marcan un punto de quiebre en el mapa narco. El efecto inmediato: un vacío de poder que podría detonar nuevas disputas y violencia, especialmente en Pavas.
"Mufasa" era considerado un cabecilla con fuerte influencia en ese distrito, donde mantenía control sobre grupos como Los Uzi y Los Coqueros, además de vínculos con organizaciones activas en el sur de San José.
Tras su muerte, ocurrida en agosto anterior en un bar de Santa Ana, parte del control pasó a su hermano, conocido como "Moti". Sin embargo, a finales de abril, la Fiscalía y la Policía de Control de Drogas desarticularon los remanentes de esa estructura.
Tras estos hechos recientes, el Departamento de Investigaciones Criminales del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) reconoce que los golpes contra una estructura narco de tal magnitud pueden generar consecuencias violentas, especialmente en zonas en disputa como Pavas.
Pablo Calvo, jefe de esa unidad judicial, explicó que son comunes las pugnas por los espacios que dejan las organizaciones desarticuladas. Incluso, remanentes del mismo grupo podrían intentar mantener activa la operación criminal.
"Usualmente, cuando se genera un vacío en ese sector, entran otras agrupaciones criminales que están al acecho a intentar contrarrestar y apoderarse de ese territorio, ir colonizando —por decirlo así— los espacios que deja ese 'vacío de poder' de la estructura criminal", detalló el jefe policial.
La disputa podría extenderse más allá de San José. La organización de Mufasa y sus allegados también operaba en sectores del Pacífico Central, en comunidades como Tivives y Caldera.
En esas zonas, la franja costera era utilizada no solo para actividades ilícitas, sino también como refugio. El grupo se desplazaba en vehículos blindados y mantenía casas de seguridad fuera de San José para evadir a sus rivales de Pavas y de los barrios del sur.
Asimismo, operaba búnkeres en Caldera y Salinas, áreas de alto tránsito de vehículos pesados debido a su cercanía con el puerto.
Según el OIJ, esto evidencia que Pavas es un territorio poco permeable al ingreso de organizaciones externas; no obstante, es frecuente que las bandas allí asentadas se expandan hacia otras regiones del país.
"Tenían toda una operación en la zona del Pacífico. Sabíamos que estaba tratando de establecer alianzas estratégicas en el sector de Esparza. Este sujeto, Mufasa, falleció producto de un atentado meses atrás en Lindora; sin embargo, un familiar continuó con el negocio", añadió Calvo.
Las autoridades han dado seguimiento a esta estructura y han integrado las investigaciones que llevaba la PCD con otras pesquisas desarrolladas por el OIJ. No obstante, continúan con el monitoreo para detectar cualquier nueva agrupación que intente ocupar el espacio dejado por la banda de Mufasa y Moti.
A lo interno también hubo división: "Moti", quien sobrevivió a un atentado en diciembre, se quedó con la operación en el sector de Caldera, mientras que otro hombre de apellido Monge, conocido como "Pitbull", lidera una facción que opera en Tivives.
Pavas, uno de los principales centros de operación de este grupo, ha sido escenario de al menos 58 homicidios desde 2024.
